Friday, January 20, 2023

Tropiezos de la vida

No es que no haya amado nunca de verdad a Juana. Es que no nos alcanzó para más. Lo nuestro fue algo intenso desde el principio, desde que un día sin querer me tropecé con sus caderas, y con la música del vaivén de sus chamorros. 

El ritmo de su sonrisa se me atoró en los oídos y la frescura de sus piernas acampó en mi mente. Sabía que ese calor de primavera no podía ser para siempre, sabía que el tiempo y la rutina terminarían por enfriar las cosas. Esperé que lo nuestro alcanzara para una vida entera, así que construí mi hogar en su regazo.

Hoy, después de quince años a su lado, firmé al fin los papeles del divorcio. Hace tres años sin querer, me tropecé con Mónica y sus ojos verdes, hechizeros...

Thursday, January 19, 2023

Lamento inútil

Anoche soñé que habías muerto,
y no supe qué decir.
Tu cara estaba ya olvidada,
enterrada en un jardín lejano.

Soñé la tragedia de tu esposa viuda,
y pude decir algo por ella. 
Pobre mujer decepcionada. 
Abandonada.

Quise recordar quién eras,
pero no pude.
Tu voz también se fue con tu cadáver,
al estómago de los gusanos,
en que te convertiste.

Friday, January 13, 2023

Viajar con bebé

¿Que cómo pretendo sobrevivir a este viaje largo con mi bebé de cuatro meses? Bueno, pues deja te platico. He pensado mucho en eso últimamente. Primero que nada, voy a recordar que es simplemente un viaje. Miles de personas hacen algo similar cada día, todos los días. Y sobreviven. 

El viaje comienza con ir al aeropuerto y documentar las maletas, luego pasar por seguridad y esperar a subir al avión para el primer vuelo. Hasta ahí creo que será algo relativamente fácil. Lo que me preocupa un poco es el vuelo largo. Once horas de Ámsterdam a México. ¡Ay, nanita! 

El peor escenario es que la bebé se la pase llorando las once horas. Lo cual es muy improbable, porque nuestra niña es muy tranquila y en algún momento se va a cansar y va a querer dormir. Lo más probable es que duerma unas siestas de una o dos horas, y se despierte y llore de vez en cuando. Para eso me voy a poner una armadura invisible, de mantequilla. Un diseño especial para que me resbalen los comentarios de los otros pasajeros, o sus miradas reprobatorias. 

No soy muy bueno en eso del "valemadrismo", siento una necesidad inútil de caerles bien a todas las personas, aunque no me conozcan. Aunque sepa que nunca más las voy a volver a ver. Pero en estas once horas, no me va a importar nada ni nadie. 
– Con su permiso gente, este es mi espacio del avión, yo lo pagué con mi lana y voy a hacer lo que yo quiera aquí. Y por cierto, mi bebé va a llorar de vez en cuando. Así que, con la pena. Es un bebé. Y eso es lo que hacen los bebés.

La clave, creo yo, es evitar a toda costa el contacto visual una vez que me haya comenzado a sentir incómodo. Y recordarme que son sólo once horas, que esa tortura va a acabar en algún momento. Al final del viaje nos esperan unos buenos tacos, días soleados, pláticas ricas, muchas risas, juegos y muy buenos ratos con nuestra familia bonita. Sí que vale la pena viajar.

Wednesday, January 11, 2023

Motivación

Hoy me desperté y la cocina estaba ordenada y limpia. La sala, también impecable. Me senté en la mesa y la computadora estaba ya ahí, esperándome. La encendí y comencé a escribir esta historia. Pero no pude hallar las primeras palabras. Esas las encuentro normalmente en la cocina, mientras vacío la lavavajillas, o entre los cojines del sofá, mientras recojo la sala. 

No tan rápido. No te dejes seducir por esas voces de sirena, que te pueden hundir. Tú quédate aquí quietecito, con los pies en la tierra. Recuerda que eres un principiante, con mucha motivación y potencial. Pero principiante. Tienes muchas cosas que contar, eso sí. Que no te desanimen los textos de los grandes, de quienes dedicaron su juventud a la literatura y llevan ya años escribiendo. Admíralos sin desanimarte. 

El cerebro es un órgano muy complejo y capaz. El tuyo también, pero necesitas ejercitarlo. Practicar y practicar. Todos los días. Con confianza, sin timidez. Cada texto que publicas en tu blog, es un texto que no existía antes. Puede que sean algo desabridos y un poco aburridos. Pero son tus textos. Salieron de la nada. Existen y están ahí como testimonio de que estás escribiendo, y como consecuencia inevitable, estás aprendiendo. Vas avanzando. Poquito a poquito. No te desesperes. Recuerda la lucha que fue necesaria para que salieran los primeros micro relatos, hace apenas un mes y medio. Yo creo en ti. No necesitas más.

Tuesday, January 10, 2023

Instrucciones para volver a comenzar

Piensa en todas las cosas que te causan dolor y vergüenza. Las que no te atreves a decir en voz alta, ni siquiera para ti solito. Eso que nunca le vas a contar a nadie en el mundo. Lo que te causa culpa, asco de ti, repulsión. Escríbelo en un papel con letra bien chiquita, dobla el papel por la mitad al menos unas cuatro veces, ponlo dentro de una bolsa de plástico, ciérrala bien y tírala a la basura. Cierra los ojos y respira hondo. 

Recupera el papel de la basura, guárdalo en un lugar seguro, búscate un buen terapeuta, y cuéntale lo que escribiste. 

Libérate.

Monday, January 09, 2023

Amigos

A veces pienso que no tengo ningún amigo "de verdad". De esos que las series y películas muestran de manera tan romántica. Los que llegan de visita sin avisar y abren el refrigerador sin preguntar. Los que te conocen mejor que nadie y han estado ahí desde siempre. 

Hay quienes hacen sus amigos en la infancia y los mantienen por el resto de sus vidas. Los envidio. Yo he ido perdiendo el contacto con muchos de mis amigos a través de los años. Pero también he hecho nuevas amistades, cada una de ellas diferente y única.

Me encantan las tradiciones que tengo con mis amigos. Una reunión navideña, un intercambio de regalos, una retrospectiva del año que termina. Celebrar nuestros cumpleaños en el boliche. Enviarnos tarjetas cursis de gatos. Tener tradiciones me hace sentir parte de algo especial, de un grupo exclusivo. 

Las tradiciones además le dan un ritmo a nuestra convivencia. Nos dan una buena excusa para volvernos a ver. Todos estamos muy ocupados con nuestras vidas y nuestros trabajos, y un elemento de repetición asegura que nos demos tiempo para reunirnos con amigos.

Mantener amistades de larga distancia es un arte en el que no soy muy bueno. Mi esposa, por el contrario, es una buenaza. Todo el tiempo está recibiendo paquetes y tarjetas postales y le brillan los ojos cada vez que descubre que hay algo para ella en el buzón. Me alegro por ella, pero en mi interior me carcome la envidia. ¡Yo también quiero amigos que me manden cosas por correo!

No sé por qué, pero a pesar de que deseo con todo mi corazón estar en contacto con mis amigos y cuidar esa relación y profundizar en mis relaciones, no logro mantener un contacto por medio de las redes sociales. Siento que la comunicación se ha hecho cada vez más superficial. 

Yo era una de esas personas que escribían correos largos de vez en cuando a mis amigos. De vez en cuando busco esos correos y los leo. Me sorprende lo largos que son, la cantidad de temas que comparto en un solo correo y la profundidad de la comunicación. Me tomé tiempo para escribir esos textos, y mis amigos hicieron lo mismo, algunas veces me contaron lo que pensaban, o como se sentían y me preguntaban muy concretamente acerca de mi vida. Conservo esos correos como un tesoro, como una muestra de que tuve amistades de esas que todos realmente anhelamos. Quizás un día de estos voy a imprimir esos correos o los voy a editar en un pequeño libro sólo para mí, para recordarme de vez en cuando cómo escribíamos antes. 

He aprendido mucho sobre la amistad últimamente. He aprendido que hay amistades que hay que dejar ir, porque la gente cambia. Que nunca es tarde para retomar el contacto con algún viejo amigo. A nadie le molesta recibir un buen mensaje de alguien a quien se le tiene cariño. Que hay que dejar atrás la culpa por no haber mantenido el contacto durante un largo tiempo. Simplemente hay que desatarse y escribir.

Saturday, January 07, 2023

El regalo

La verdad es que nunca me imagine que Raquelita fuera capaz de tratarme así. A mí, su hermano favorito. Después de todo lo que hemos vivido juntos. Sobre todo después de lo mucho que la apoyé cuando lo de Rodrigo, su exesposo. Además fui yo el que le regaló ese mentado billete de lotería en su cumpleaños. Yo seleccioné esos números. Eran mis malditos números.

Ni siquiera fue para contarle a la familia, la muy tacaña. Le dio miedo que le fuéramos a pedir prestado si nos enterábamos. Creyó que nunca nos íbamos a dar cuenta. ¿Cómo no lo íbamos a notar, por dios!, si un día, de repente, renunció a su trabajo en el colegio, sin dar explicaciones, ni nada. Pobres de sus alumnos. Vieron desfilar maestros suplentes por meses.

Luego estaban los viajes a lugares exóticos, el auto del año y la casa nueva. Ni siquiera le intentó disimular un poquito. Era más que obvio. Según ella, que era un dinerito que le había sacado a Rodrigo cuando se divorciaron. ¿Se refería al mismo Rodrigo, su ex? ¿Ese mesero malencarado y ludópata? No. Esa mentira tampoco se la compró nadie.

Yo tenía la costumbre de regalar billetes de lotería a mis familiares. Algo me decía que, un buen día, uno de esos billetes iba a traer premio, y uno grande, de esos que alcanzan para todos. Para sacarnos al fin de nuestra mediocre existencia. Estaba seguro de que, fuera quien fuera la afortunada, me compraría una casa o un carro, en agradecimiento. Era lo mínimo que podía hacer por tan generoso regalo.

Raquel a mí no me dio nada. Ni si quiera las gracias.

Tito rufián II

Debido al inesperado éxito que ha tenido nuestro Tito rufián, texto que cuenta ya con cuatro likes en facebook (gracias a nuestros fieles lectores por su preferencia), hemos decidido agrandar el universo fantástico de nuestro villano favorito. 

Estén muy atentos a las novedades publicadas en este, su humilde blog. Los esperan títulos como: Tito rufián y la hipotenusa, Las tristes mentiras de Tito rufián, Hierba mala nunca muere, Tito rufián regresa, Titus Rufus y la caída del imperio, El Santo y Chabelo contra Tito rufián. 

También, por solicitud de nuestros fans, estamos ya trabajando en las playeras con motivos de Tito rufián. Muy pronto estarán disponibles en nuestra tienda de recuerdos. Hasta la próxima.

Friday, January 06, 2023

Invención de palabras

Infíbido
Insecto que puede calibrar su vuelo usando un efecto óptico-sonoro conocido como fotomicrismo.

Fántula
Doblez en la piel de las piernitas y bracitos de un bebé. Vea también el término bebé michelín.

Lloriloquio
Discurso pronunciado mientras se llora. Normalmente interrumpido para limpiarse los mocos.

Chipaltrajo
Dícese de una persona o cosa que se encuentra en un mal estado físico.

Camuleja
Pequeña cajita de madera que se utiliza para guardar objetos con valor sentimental y tirarlos al mar. En algunos países de europa se ha prohibido su uso recientemente.

Thursday, January 05, 2023

Reflexión matutina

Ayer estuve muy emocionado porque pude terminar mi primer relato corto. Me emocioné muchísimo al escribir la palabra “fin”, toda con mayúsculas, al final del texto. Luego me la pasé todo el día releyendo el cuento. Ni le hice caso a la pobre Olivia, por andar de vanidoso, leyendo y volviendo a leer lo mismo. Tengo que aprender a terminar lo que escribo. Ya sea un pequeño poema, o una reflexión un poco más larga. Una vez acabada, poner el punto final y continuar con mi vida. Si quiero mantener esta práctica con equilibrio, voy a tener que ponerme límites. Acabar de escribir, dar un respiro, y continuar con lo que sigue.

Por otro lado, sigo con mi optimismo con respecto a mi proyecto literario. A veces se me mete la duda, y me dice que no soy un profesional. Que sólo estoy escribiendo estos días para pasar el tiempo y no volverme loco. Que no tengo nada que dar y que debería mejor de ponerme a aprender cosas de programación, pues ese es mi verdadero talento. Que deje a los escritores reales hacer su trabajo, y me dedique yo a lo mío. A veces, mejor dicho, casi siempre. Pero yo no la escucho a esa duda corrosiva. Es solamente la voz de mi miedo, es una excusa más para no hacer el trabajo duro de crear algo de la nada. Es una salida fácil. Simplemente decir que ya es muy tarde, que nunca seré un Carlos Fuentes porque no comencé a escribir desde pequeño. Ya conozco esa voz de otros lados. Es el «no voy a ir al gym porque es Enero y va a estar muy lleno.» O el «ya son las seis de la tarde y está oscuro, no puedo salir a correr.» Es mi cerebro trabajando para no trabajar. Para justificar una tarde más en el sofá, viendo una serie tras otra de Netflix.

Ya faltan diez días para nuestro viaje a México. Estoy un poco ansioso por el viaje. Es la primera vez que viajamos con la bebé. Espero que Olivia se esté tranquilita en el vuelo largo. Si se pone a llorar en el avión, va a ser muy estresante. Pero estamos preparados psicológicamente para eso. Es normal. Todos los bebés lloran.

Wednesday, January 04, 2023

Nada especial

Recuerdo la primera vez que escuché la voz de Sara Ortega. Estaba tomándome mi café en la cocina, disfrutando la tranquilidad de una mañana de lunes. Ese bendito momento en el que las niñas al fin regresan a la escuela y a la casa vuelve la paz. Pero el silencio fue interrumpido de pronto por la radio, que se sintonizó solita en una estación extraña. La cuarenta punto cuarenta, frecuencia modulada. 

El programa había comenzado hace sólo unos minutos. Lo supe porque todavía alcancé a escuchar la bienvenida de la invitada especial. Era una mujer con una voz muy simpática, que nos estaría contando sus experiencias esa semana por las mañanas. 
– Sólo aquí. En cuaren-ta cuaren-ta radio. ¡Regresamos después de una pausa comercial!
Me sorprendió que Sara fuera de mi edad y que fuera originaria de la misma ciudad que yo. «¡Vaya coincidencia!», pensé, mientras le subía el volumen a la radio. 

Las mañanas que siguieron, me pasé horas sentada en la cocina, taza tras taza de café, oyendo las aventuras de esa mujer que hablaba con una energía hipnotizante.

Escuchar a Sara era como escucharme a mí misma, viviendo otra versión de mi vida en un universo paralelo. Me contó sobre sus viajes a lugares remotos, sus años de estudiante en Francia y sus noviazgos fugaces con chicos y chicas de otros países. Había fundado varias empresas y proyectos de desarrollo en países pobres. Estaba de gira presentando su tercer libro, y en sus tiempos libres se dedicaba a la apicultura en el jardín de su casa. Esa mujer no tenía límites. Se había atrevido a vivir la vida a su manera.

Y yo. Yo aquí seguía, en el universo aburrido de Sandra González. Donde nada interesante sucedía. Atrapada entre el quehacer de mi casa y las vueltas interminables en el coche. Había que llevar a las niñas a sus clases y recógerlas unas horas después. Pasar al supermercado y llevar el auto al taller mecánico. Al final del día, compartir mi cama con Pablo. Un esposo equis. Ni gordo, ni flaco; ni feo, ni guapo. 

– Amoor. ¿Has visto mi corbata verde? La de rayitas.
– ¿Ya la buscaste en el cajón de las cor-ba-tas Pablo?
– Sí, y no la encontré. Por eso te pregunto.
– No, pues entonces no sé. Ponte otra corbata y apúrate, que ya van tarde las niñas. Y ya cállense por favor, que está comenzando mi programa de radio.

Esa mañana me sentía un poco ansiosa. Era jueves. Sólo le quedaban dos días al programa especial de Sara Ortega. Los últimos días habían sido muy intensos. Las historias de Sara habían encendido en mí un fuego peligroso. Una insatisfacción que ya llevaba años ahí, creciendo en silencio.

– Creo que me casé con un pendejo –dije en voz baja, mientras recorría mi cocina con la mirada, con curiosidad, como si la viera por primera vez. Después de diecisiete años de matrimonio, ya no me sorprendían para nada las babosadas de Pablo. Fue su sentido del humor lo que me hizo fijarme en él. Ahora, ya me sabía de memoria todos sus chistes. Anduvimos unos años de novios durante nuestros estudios. Fue una relación bastante cómoda. Idas al cine, amigos, fiestas, moteles de carretera. Lo normal. Yo había decidido dejarlo para irme a estudiar una maestría en Europa. Pero un buen día, de la nada, que me propone matrimonio. ¡Pum! 

El resto es historia.

Hablé con mi mejor amiga para una reunión de emergencia en nuestro café favorito. No me importó dejar la casa sucia ese día, ni faltar a la reunión de padres en la escuela. Esto era más importante. Quería divorciarme de Pablo. Lo tenía ya muy claro.

– Piénsalo bien Sandra, un divorcio es un asunto muy serio.
– Ya lo sé gacha. Pero siento que es lo correcto. Fue culpa de Pablo que yo no estudiara mi maestría en España. Gracias a él no pude vivir la vida que me tocaba vivir. Y todavía estoy a tiempo para corregirlo.

No recuerdo mucho de la mañana del viernes. Sólo mi dolor de cabeza y lo mucho que me costaba concentrarme. No había podido dormir bien. Tenía la boca seca y la mirada perdida. Seguía absorta en mis pensamientos. La noche anterior había estado a punto de echar todo por la borda. Pablo y yo discutimos por alguna tontería a la que yo le di mucha importancia. Lloré, le grité. Él me gritó y lloró. Pablo durmió en el sofá y yo pasé la noche dando vueltas en mi cama. Dándole vueltas a los últimos diecisiete años de mi vida. De nuestra vida. Común y poco interesante. Nada especial. Pero al final de cuentas, nuestra.

Preparé los almuerzos de las niñas y le di un beso a Pablo. Un beso diferente, con un ímpetu nuevo. No el beso acartonado y mecánico de todos los días. Cerré la puerta y encendí la radio. La estación cuarenta punto cuarenta emitía sólo interferencia. 

FIN

Monday, January 02, 2023

Tito rufián

José nunca se imaginó que su amigo Tito lo fuera a tratar de esa manera. 

Él decía tener tres buenos amigos por los cuales haría el largo y costoso viaje a México para sus bodas. La de Tito había sido la última de las tres. José se sentía satisfecho, feliz. Ya había cumplido con sus tres amigos. 

Tito dejó de contestar sus mensajes unos meses después de la boda. Los textos estaban marcados como leídos, con la palomita doble de Whatsapp. Pero no había respuesta alguna. Sólo un silencio cobarde. 

¿Qué habría pasado con su “amigo” Tito? ¿Por qué habría decidido aprovecharse de su confianza de esa manera? ¿Lo estaba haciendo a propósito, o estaría teniendo problemas serios? ¿Cómo se había atrevido a mirarlo a los ojos y a abrazarlo aquel día, sabiendo que lo iba a estafar? 

José pensó que le dolía la traición, la amistad herida, la confianza violada. Pero lo que en realidad le causaba ese dolor visceral eran sus ahorros, que tantas horas de trabajo honesto le habían costado. Y que el rufián ese le quitó con un engaño vil. 

Ese fue el año en el que José se convirtió en adulto.

Saturday, December 31, 2022

Madurez

Me gustan las pláticas de carretera. Siempre llega un momento en el que nos ponemos filosóficos y nos metemos a temas más profundos y trascendentales. Hablamos y hablamos y se nos pasa el tiempo rápido. Y al llegar a nuestro destino somos otros, nos conocemos un poquito más. Ayer, en el camino a Hannover para ir a visitar a unos amigos, salió el tema de la madurez y de lo que significa convertirse en adulto. El estar manejando en la carretera, junto a mi esposa y con nuestra bebé en el asiento trasero, me hizo sentirme como un adulto. Soy yo el que va manejando. No mi mamá, ni mi hermana, ni nadie más. Me sentí independiente, libre, responsable. Adulto.

De chico resolvía mis problemas pretendiendo que no existían. Era una salida fácil. Me funcionó por unos años (más o menos). Recuerdo que mis compañeros del aspirantado me tachaban de ingenuo, yo creía que ellos se referían a mi radiante optimismo. «No tiene nada de malo ser un optimista. El mundo necesita más gente como yo.» Me aferraba a una visión del mundo como un lugar fundamentalmente bueno y seguro. No podía aceptar que podían existir personas con malas intenciones. Si algo malo pasaba, yo simplemente lo borraba de mi memoria y sanseacabó. En mi ingenuidad, me tomé al pie de la letra eso del ideal cristiano, del corazón puro, del llamado a la santidad. 

Obviamente viví con un conflicto interno. No podía conciliar mis propias sombras con esta visión del mundo ideal y de mi llamado a la santidad. Me agobiaba mucho que me cayera mal uno de mis compañeros del aspirantado. Yo simplemente no lo aguantaba. No había química entre nosotros. Sólo el verle su cara en las mañanas me ponía de mal humor. Y no entendía cómo era yo capaz de tener esos sentimientos tan negativos. Pasé muchas mañanas en la capilla pidiendo perdón por ser un mal hermano y reflexionando sobre lo importante que es amar especialmente a las personas que uno detesta. Eso fue una tortura. Y duró tres años y medio. 

Otro tema que decidí que no existía fue mi sexualidad. A los quince años, sin duda un asunto estimulante y muy presente, pero que yo no podía conciliar con mi ideal de ser un religioso y un santo. Al principio pude ignorar su existencia. Luego pasé años reprimiéndola, dejando salir mis pulsiones en ráfagas, a escondidas, con una nube de vergüenza que se íba haciendo cada vez más gris y terminó por convertirse en tormenta. Eso también fue una tortura.

Por último estaban los problemas en mi familia. El divorcio de mis padres y sus pleitos cada vez que nos reuníamos. Mi hermano enredado en sus líos con su pareja, madurando a su manera. Mi padre y sus problemas, tratando de sobrevivir y sacar adelante a su otra familia. Lo mucho que me hacía falta su cercanía, ahora que yo me estaba transformando en un hombre. Mi solución fue meter todos esos problemas debajo de la alfombra. Pretender que nada de eso existía. No pensar en ello. Y seguir jugando al santo. El santo aspirante a hermano lasallista.

Ya me lo habían advertido mis compañeros en aquella época, y había salido a colación en pláticas con primos y amigos. –Tú vives en tu burbuja feliz, en tu mundo color de rosa. Un día te vas a topar con la cruda realidad. Y te va a doler.
Nunca vi mi optimismo extremo como algo negativo. Para mí, eso era precisamente lo que me hacía especial, era mi súper poder. Ahora, ya con más camino recorrido, al fin entiendo que me hacía falta madurar. 

Madurar es aprender ver las cosas como son, no como quisiéramos que fueran. Es pasar de un optimismo ingenuo a un pesimismo de aceptación. Es aprender a ver la vida junto a la muerte. La alegría junto al sufrimiento. La salud junto a la enfermedad. Poder reconocer la bondad y la maldad en una misma persona. En mí mismo, en mi madre, en mi padre, en el sacerdote. Todos tenemos broncas, y está bien así. Nada es perfecto, y está bien así. Por que así son las cosas.

Friday, December 30, 2022

No eres tú, soy yo

No espero que comprendas mis palabras hoy. Entiendo que esta plática te deje perpleja. Lo noto en tus ojos que me miran interrogantes y en tu boca a medio abrir. En tu silencio. 

Lo cierto es que lo nuestro ya no puede seguir así, tiene que cambiar. No. No eres tú, soy yo. Sé que es una frase común, pero créeme. Es cierto. Yo simplemente ya no puedo más. Ya no puedo seguir cargando contigo como lo hacía antes. Estoy cansado, lastimado. Necesito un tiempo para recuperarme, para descansar. 

Es mi espalda. Mi espalda se cansó de cargarte a todos lados, de arrullarte para que duermas y de ponerte de vuelta en tu cunita. Ya pesas casi seis kilos mi amor. Ya eres una bebé grande. Ya no puedo seguir cargándote tanto.

Wednesday, December 28, 2022

El parque de la ciudad

Nuestra vida giró en torno al parque de la ciudad. El Stadtpark. No nos dimos cuenta al principio, pero lo que pasaba en ese parque se iba reflejando en nuestras vidas. Nos conocimos en un departamento junto al parque cuando teníamos veintitantos años. Nos fuimos mudando a otros lugares de vez en cuando, siempre a orillas de ese parque. Pasamos las tardes calurosas de los veranos leyendo bajo nuestro árbol, o asando carne con amigos en nuestro lugar favorito, cerca del jardín de rosas. 

Celebramos en el parque nuestros cumpleaños. Y las flores rosas de sus cerezos adornaron nuestra boda. Fuimos creciendo y el parque se fue transformando y sus caminos nos fueron acompañando. Le dimos miles de vueltas a ese parque. Caminamos hasta cansarnos cuando tuvimos miedo y nos atacó el insomnio. Caminando, imaginamos a nuestros hijos, nos contamos historias, sueños, proyectos. Planeamos nuestros viajes, discutimos y discutimos; y nos perdonamos. Luego siguieron los cumpleaños de los niños y las largas tardes en el chapoteadero. Comiendo salchichas y papas fritas. 

No me puedo imaginar nuestra vida sin el parque y sus jardines. Vivimos en una simbiosis extraña, más allá de algo biológico. ¿Qué será del parque cuando ya no estemos vivos?

Junto a mí

Espero que nunca te visite la terrible angustia,
que nunca se te salga el alma de tu cuerpo,
y te quedes sola, vacía.

Espero que nunca te arañe el miedo traicionero,
que nunca se te meta en el pecho un terremoto,
y te quedes escondida, cabizbaja.

Espero que nunca te caiga encima el pesado insomnio,
que nunca se te plante la duda tenebrosa,
y te quedes atrapada, sin aliento.

Pero si algún día te alcanza la tragedia inevitable,
agárrate de mí lo más fuerte que puedas,
y espera. Con paciencia. Con confianza.
Junto a mí.

Monday, December 26, 2022

El curso de poesía

¿Cómo decidí estudiar ciencias computacionales? Fue una decisión muy acertada. Y se la debo en parte a mi madre y a un gordito de San Pedro Garza García. Estudiar informática no era mi primera opción. Yo tenía dieciocho años y acababa de volver a Monterrey. Regresé del postulantado derrotado. No pude con el paquete de ser un hermano lasallista. Estaba un poco deprimido y desorientado. Después de tres años y medio de perseguir esa vocación de la vida religiosa, ahora estaba de vuelta en mi casa. Sin ocupación y sin saber qué quería hacer con mi vida. 

Dije que quería estudiar filosofía y letras, para continuar en el área humanista. Además, en mi corta formación para religioso había leído mucho y había comenzado a disfrutar de los placeres intelectuales de la escritura. Pero mi mamá decía que eso no dejaría mucho dinero. Que sería difícil hacer una carrera con esos estudios. 
–¿Por qué no estudias mejor algo con computadoras mijito? A ti siempre te ha gustado eso de la programada. Además eres muy bueno para las matemáticas.
Era cierto que yo disfrutaba mucho eso de la programación y las matemáticas se me facilitaban, pero yo tenía la idea de ser un intelectual y estudiar filosofía y escribir poesía y todo eso. 

Era la mitad del semestre escolar, así que tenía tiempo para decidir y para no andar de ocioso decidí meterme a unos cursos y aprender algo nuevo. Tomé un curso de photoshop y uno de poesía. Ese curso de poesía me gustó mucho, aunque el profesor me cayó muy mal. Era un gordito, chaparrito, arrogante, sangrón y amanerado (lo amanerado no me molestaba, sólo que hacía más insoportable lo sangrón). El profe nos enseño a ver la poesía como una cuestión meramente técnica, no como algo sentimental y terapéutico. 
–Nada de venir aquí a sacar tus traumas escribiendo poemas. Aquí no vamos a abrazarte y a consolarte. Aquí vamos a analizar tu poesía de manera objetiva.

Recuerdo que en todo el curso no me atreví nunca a llevar una poesía propia. Me limité a atender en silencio y a escuchar los textos de los demás. Sólo logré hacer un soneto en todo el curso, que por cierto le gustó mucho al profesor. La historia de ese soneto la voy a contar en otra ocasión. 
Al final, ese curso de poesía me sirvió para decidirme. Mejor iba a estudiar ciencias computacionales. No quería terminar como ese maestro. Muy intelectual y todo, pero amargado.

Friday, December 23, 2022

Tres pasiones

Ahora sí ya se está acabando el año. Ahora sí ya comienza la cuenta regresiva. Para mí termina un año que no quiero que se acabe nunca. Estos últimos doce meses vieron nacer tres pasiones que, estoy seguro, me van a acompañar toda mi vida. 

En primer lugar, mi hija. Desde que era apenas una linda celulita multiplicándose ahí en el vientre de su madre, yo ya intuía que sería mi más grande amor. Estos doce meses la he visto crecer y he estado junto a ella todos los días. Su sonrisa, su mirada, su inocencia. No hay más que decir al respecto. Se lleva el primer lugar. Si por accidente me tuviera que quedar atrapado en un bucle temporal, quisiera que fueran estos meses con nuestra bebé y su ternura.

Luego está esto de la escritura. Llevo todo diciembre escribiendo por las mañanas. Al principio me costó trabajo aplicarme y ponerme a escribir. Tenía las palabras como entumecidas por falta de uso. Pero una vez que le fui agarrando práctica, me empecé a soltar y a disfrutar. No tengo ningún plan, cada mañana me siento en el mismo lugar y simplemente comienzo a teclear. Estoy sorprendido de la manera en la que está transformando mi manera de pensar y de actuar. Esta práctica llego para quedarse. Es parte de mí. Punto.

Por último está la guitarra clásica. Un día volví a sacar la guitarra del ático y me puse a tocar. Toqué lo mismo de siempre. Los pedacitos de esas tres o cuatro canciones que aprendí cuando tenía catorce años y que toco de manera automática siempre que tengo una guitarra en las manos. Por casualidad encontré un curso gratuito de guitarra clásica y decidí probarlo. Me encantó. El principio fue algo lento y tedioso, pero después de un poco tiempo, se me abrió un mundo nuevo. El mundo de la música. Ahora puedo leer notas musicales y no sólo tablaturas. Es el pasatiempos perfecto para desconectarme y relajarme. Requiere mucha concentración y práctica constante. Es muy gratificante. Algo me dice que mi guitarra ya no va a regresar al ático.
 
Estoy seguro de que estas tres pasiones marcarán los próximos años de mi vida. Les doy la bienvenida a la lista de las cosas (y personas) que hacen que mi vida valga la pena.

Thursday, December 22, 2022

El cuento que no sabía escribir

Tengo la idea de un cuento que quiere que lo escriban porque no sabe escribir. Y es un problema muy grande para un cuento eso de no saber escribir, porque su mera existencia depende entonces de alguien más. De un escritor que lo quiera escribir. 

Y a este cuento nunca le ha gustado andar pidiendo favores. Le choca estar rogando a ver quién se digna a hacerle caso. Lo que él quiere es ser un cuento independiente, de esos que parece que han estado escritos desde siempre. De los que no se pueden ya ni distinguir de la realidad, como ese problema del huevo y la gallina, ¿sabes? ¿qué fue primero? 

En fin, el pobre cuento este, con su arrogancia y su terquedad, yo no creo que vaya a llegar muy lejos. Lo que él necesita es bajarse de su nube y hacer lo que pueda con lo que diosito le dio. No hay de otra. Que se vaya a la plaza a buscar a ver quién lo quiera escribir. Así le han hecho muchos otros cuentos famosos. 

Yo no. Yo no lo voy a escribir hasta que me lo pida por favor.

Mientras duermo

Burbujas juguetonas, sin forma ni color.
Brotan de repente desde el fondo de mi abismo. 
Oigo su rumor confuso mientras vuelan.
Van hacia un lugar que no existe todavía.

Son palabras mudas, bosquejos de intención.
Dejan su fragancia en el espacio que liberan.
Sienten la frescura de un día nuevo que comienza,
Y sin más, se esfuman.